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UNA VICTORIA Y UNA TRAGEDIA PUEDEN SER LA MISMA COSA - El êxito y el miedo de ser feliz

¿Sabías que ganar la lotería y tener un accidente que paraliza todos los movimientos pueden traer sensaciones parecidas?

Ganar todo lo que se quiere y perder todo lo que se tiene causan la misma perspectiva: cambio total de vida, como si la felicidad máxima y la tristeza profunda fueran hermanas. Pero, ¿por qué sucede esto?

En el artículo Lottery Winners and Accident Victims: Is Happiness Relative? de Philip Brickman y Ronnie Janoff-Bulman, la asociación entre personas accidentadas y ganadores del gran premio se observa deforma clara y el principio de la adaptación trae una conclusión: no importa cuál sea su victoria o progreso, pronto, usted no estará más satisfecho.

Para muchos, esto puede ser un boicot a la felicidad, pero hay que recordar que la sensación de falta es totalmente irracional. Y este sentimiento está vinculado a las expectativas - a menudo fantasiosas - de lo que sucederá después de un gran momento.

Cuando nos emocionamos, activamos una parte del cerebro llamada sistema límbico, relacionada también a la memoria. Es decir, cuando liberamos grandes emociones, registramos en la memoria lo que sentimos. Es muy común, por ejemplo, que la gente recuerde exactamente donde estaban cuando supieron del ataque terrorista del 11 de septiembre - ellas describen no sólo el lugar en que recibieron la noticia, sino también todo lo que pensaron en aquel momento. Cuando el momento es sobre nosotros, también grabamos todo lo que pensamos y sentimos, aunque sean unos pocos segundos. En un accidente de auto, algunas personas relatan lo ocurrido y dicen: "en ese momento, pensé que iba a morir";.

Ahora imagina que alguien está asistiendo la transmisión de la lotería y descubre que tiene el billete premiado. En esa noche, el ganador hace planes con sus nuevos 200 millones, piensa en las donaciones que hará para la familia, en los inmuebles y viajes que ahora están a su alcance. A la mañana siguiente, descubre que otras 10 personas también tuvieron boletos premiados. Es decir, serán 20 millones y no 200. Como por arte de magia, 20 millones no parecen más suficientes, la frustración llegó antes incluso que el dinero llegue a la cuenta. Al mismo tiempo, una persona accidentada que perdió todos los movimientos de las piernas e imaginó que nunca más iba a caminar, recibe el diagnóstico de que la parálisis es momentánea. En ese momento, es posible que una persona que se accidentó sea más feliz que una que acaba de ganar la lotería.

El fortalecimiento del selfie, del yo, de nuestra esencia, es lo que nos permite buscar formas de encontrar la felicidad en momentos de histeria y también en los de tristeza. El refuerzo sobre lo que somos nos permite ver el mundo con más fidelidad y no dejar que eventos externos y puntuales nos decepcionen, nos engañen y nos traigan una frustración por una expectativa que ni siquiera teníamos pocos segundos antes.

Somos todos vulnerables a las emociones fuertes y vernos influenciados por lo que nos ocurre es la prueba de que estamos conectados con el mundo. Pero si la felicidad y la tristeza pueden ser tan semejantes, debemos trabajar nuestro concepto de verdad y equilibrio para que el bienestar venza en esa dura búsqueda por la felicidad.

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